¿Qué tipo de ladrillo ecológico elegir?

Los ladrillos ecológicos hoy se han convertido en una excelente opción para construir. Algunas de sus principales ventajas son:

  • Su fabricación sustentable, ya que no produce emisiones de carbono.
  • Son de fácil manipulación y se agiliza la construcción
  • Los costos se pueden reducir hasta un 40%.
  • Tienen un excelente aislamiento térmico y acústico.

Pero no todos las opciones son iguales, sino que aparecen cada vez más propuestas. Te contamos un poco de qué se trata cada uno y cuáles son los puntos que los destacan.

Ladrillo ecológico de cenizas de carbón

Fue la primer idea para una construcción sustentable inventada en Estados Unidos. El objetivo era darle utilidad a las cenizas que se acumulaban como residuos en las fábricas de carbón. No son muy populares pero se continúa investigando para mejorar sus propiedades.

En Argentina, esta versión se adaptó a los recursos de las economías locales: la ceniza de caña de azúcar. El producto se desarrolló en Tucumán, pero aún no está en el mercado. Se destaca por ser aislante de humedad, mientras que los demás necesitan un buen impermeabilizante.

Ladrillo ecológico de botellas

Son una versión elemental y muy popular de ladrillos porque, créase o no, tienen forma de botella. ¿Cómo se fabrican? Se rellena una botella plástica descartable de residuos. Se presiona con una varilla y luego se tapa. Para construir una pared se apilan y ensamblan con cemento.

Pero existe una opción más estudiada, que es la de utilizar el plástico PET triturado. Esta fue una propuesta de científicos locales: mezclaban plástico picado en un molino, con cemento y otros adhesivos. Entre las principales ventajas de este tipo de ladrillo es su peso. Son ultralivianos porque tienen casi un kilo menos que los ladrillos tradicionales. Con esto se evita cavar cimientos tan profundos y se puede ahorrar en cantidad de materiales y tiempo de mano de obra

Ladrillo ecológico de suelo y cemento (o modulares)

Esta opción es la más trabajada y accesible. Se pueden hacer artesanalmente con una mezcla de suelo arcilloso, cemento y agua. O bien, se pueden comprar en grandes cantidades. Estos ladrillos son prensados con una máquina y luego deben seguir un proceso de secado y curado de 7 días o más.

Su principal diferencia con los otros, es su forma hueca. Por sus dos orificios, se puede levantar la pared a la vez que se arma la red eléctrica e hidraúlica. Por su cara lisa, no es necesario hacer revoque y se ahorra en los revestimientos. También son conocidos como “tipo lego” porque parecen los bloques de juguetes para niños, con formas que se encastran.

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